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lunes, 7 de junio de 2021

LA HECHURA DE ELEGGUÁ


Después de los collares, el aspirante a santero debe hacer otro viaje a la casa del babalao, esta ocasión para la "hechura" de Elegguá. Cómo se hace esto exactamente será tratado con amplitud en la sección concerniente a Elegguá; aquí me limitaré a los preliminares, los propósitos y causas de esta ceremonia. 

Como mencioné, Elegguá es el mensajero de los dioses, el que abre y cierra todas las puertas. Su auxilio y su buena voluntad son esenciales para el santero. Si Elegguá no es propicio, todas las prácticas mágicas del santero se reducirán a nada. Por lo tanto, es importante que el yaguó ya tenga el fundamento de Elegguá antes que tenga lugar la ceremonia de iniciación, que ha de celebrarse. 

Durante esta segunda visita, el babalao observa nuevamente los caracoles, pero esta vez su propósito es investigar tanto como pueda referente al pasado, el presente y el futuro de su consultante. Toda la información que obtiene a través de los caracoles la anota cuidadosamente el babalao, ya que debe incluirse entre los ingredientes que utilizará para hacer a Elegguá. 

Después que concluye esta consulta, el aspirante a santero paga al babalao un estipendio promedio (derecho) de aproximadamente 150 dólares. Este dinero paga todos los ingredientes requeridos para hacer a Elegguá, de los que algunos son raros y por lo tanto costosos. 

La preparación de Elegguá es delicada y tardada. Sería difícil llamar obra de arte al producto final, o sea, a todos los materiales modelados en una masa casi amorfa con una semejanza vaga con una cabeza humana. Los tamaños de los Elegguás varían de unos pocos centímetros a más de 30 de altura. 

Los ojos, orejas y boca se forman con caracoles pequeños, mientras la nariz se modela del mismo material que el resto de la cabeza, de ordinario cemento. Esta simplicidad engañosa de la imagen del orisha es un enmascaramiento eficaz de sus poderes tremendos; pues la cabeza sólida que pone el babalao en las manos de su discípulo no es meramente una representación de Elegguá, sino el mismo dios. 

El neófito recibe a Elegguá hecho en relación con él mismo. 

La hechura de Elegguá es uno de los misterios más profundos en la santería y sus misterios sólo son conocidos por el babalao, le pertenecen. Al mismo tiempo que recibe a Elegguá, el neófito recibe también el caldero de Oggún con todos los implementos de guerra del dios y de otros dos santos guerreros, Ochosi y Osun. La razón por la que se da el caldero al novicio en esta ocasión, es que Elegguá, Oggún, Ochosi y Osun se consideran los dioses guerreros del panteón yoruba y siempre "caminan juntos". 

Oggún y Ochosi ya han sido mencionados, pero Osun no. Es uno de los orishas más oscuros y se representa generalmente por una copa pequeña rematada por un gallo minúsculo. Por lo general, la copa la conservan los santeros cerca de su puerta principal, asegurando que siempre esté más elevada que la cabeza de su dueño. Si la copa cae sin ser tocada, está anunciando peligro grave para su propietario.

La cabeza de Elegguá también se mantiene próxima a la puerta principal, sobre el piso o tan cerca de él como sea posible. Algunos practicantes de la santería conservan a Elegguá en un gabinete pequeño o dentro de una alacena. Debe estar en las proximidades de la puerta porque debe ser el guardián de ella todo el tiempo. 

El significado simbólico de la adquisición de los collares y de Elegguá es análogo a las tácticas militares de ataque y defensa. Mientras los collares proporcionan protección contra toda forma de mal y de enemigos, Elegguá y los otros santos guerreros hacen posible el atacar y vencer a los enemigos con facilidad. 

Estos son los "fundamentos" de la santería y quienquiera que los "posee" está armado hasta los dientes mientras se encuentra metido en una armadura impenetrable.




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