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viernes, 4 de junio de 2021

LOS COMIENZOS DE LA SANTERÍA


La magia latinoamericana, mejor conocida como santería, nació en Nigeria, a orillas del río Níger. Este es el país de origen de la gente yoruba que, entre muchas otras tribus africanas fue traída al "Nuevo Mundo" por traficantes de esclavos hace más de cuatro siglos. 

Los yorubas trajeron consigo la mitología colorida de su religión, conocida en Cuba como Locumí y en Brasil macumba. 

El pueblo yoruba proviene de Nigeria meridional. Compren de un número grande de grupos étnicos, tales como los egba, ketu, ijebu e ife, entre otros. 

Anteriormente tuvieron una estructura social compleja que estaba "organizada en una serie de reinos, el más importante de los cuales era el de Benin. El reino de Benin duró desde el siglo XII hasta 1896, cuando lo dispersaron los colonizadores ingleses. Benin tenía una forma de autocracia teocrática, donde el oba o rey tenia un poder absoluto. La cultura avanzada de la civilización de Benin puede apreciarse en las hermosas obras en bronce y marfil, que datan desde tiempos arcaicos hasta el siglo XVII, y que pueden ser apreciadas en muchos museos en todo el mundo. 

A principios del siglo XVII, el pueblo ewe invadió la región de Dahomey y los reinos vecinos, forzando a las tribus yorubas a emigrar a la costa de Nigeria, donde muchos de ellos fueron capturados por los traficantes de esclavos y traídos al Nuevo Mundo. 

El aspecto más importante e interesante de la cultura yoruba es su mitología y sus prácticas religiosas. Se han hecho investigaciones y estudios extensos sobre el culto yoruba. Estos estudios demostraron que el panteón yoruba es extremadamente complejo y sofisticado, y muy reminiscente de los griegos antiguos. 

Sus dioses y diosas, conocidos como orishas, son plausibles y extraordinariamente humanos en su comportamiento. 

El término orisha es de origen incierto. Algunos antropólogos piensan que se deriva de la palabra asha, que significa ceremonia religiosa. Otros aseguran que se forma de las raíces ri ("ver") y sha ("escoger"). 

Hay muchos orishas en el panteón. Algunas autoridades dicen que en África su número pasa de seiscientos. En Latinoamérica sólo se conocen y honran unas cuantos de ellos. 

En los complicados ritos mágicos y religiosos del culto, los sacerdotes tienen gran importancia. Existen tres diferentes órdenes de sacerdotes: la primera y más importante es la de los babalaos, quienes adivinan el futuro por medio de caracoles de mar o de cortezas de coco; este sistema de adivinación se conoce como la Tabla de Ifá. 

Hay varios grados dentro de la casta de los babalaos: primero está el oluwo o sumo sacerdote; luego sigue el ajigbona, o ayudante de sacerdote; el odofin toma el lugar del sumo sacerdote durante la ausencia de éste; el asare pawo es el mensajero que llama a los devotos a las ceremonias; y finalmente, el awaro es el sacerdote dedicado a un orisha especifico y que en un tiempo sacrificaba víctimas humanas al dios o la diosa al que estaba consagrado. 

El babalao conduce todas las ceremonias importantes del culto yoruba. 

La segunda orden de sacerdotes la constituyen los ministros de los orishas que se encargan de las curaciones, como Osayin, el dios de la medicina, y Aroni, uno de los dioses de las hierbas. 

La tercera orden incluye a los sacerdotes o sacerdotisas de Orisha-Oko, dios de la agricultura, y a los sacerdotes consagrados a dioses menores o a deidades humanas. 

Al esparcirse las variadas familias africanas en todo el Nuevo Mundo por el tráfico de esclavos, sus prácticas religiosas fueron influenciadas por su nuevo ambiente y las lenguas extrañas habladas en las tierras de su exilio. Cada tribu tomó prestado libremente de las costumbres, ideas y creencias religiosas de su tierra adoptiva. Esto trajo una gran diversidad a las ceremonias mágicas del negro. Los ritos variaron con cada tribu. 

En Haití, el culto del vudú fue propagado por los nagos, ibos, aradas, dahomeyanos y otras tribus. En las colonias españolas y portuguesas, especialmente Cuba y Brasil, los yorubas y bantúes trasmitieron ritos mágicos semejantes. Aunque algunos de los rituales y ceremonias de la santería no son diferentes de ritos del vudú haitiano, las divergencias son marcadas, pues no solamente estuvieron implicadas en los dos movimientos tribus distintas, sino que también Haití se encontraba bajo influencia francesa durante el tráfico de esclavos, mientras otros países del Caribe, como Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana estaban bajo el dominio español. 

En Cuba, donde la santería se desarrolló extensamente, los yorubas fueron conocidos como lucumíes, término derivado de la palabra yoruba akumí, que es el nombre dado a un nativo de Aku, región de Nigeria de donde vinieron muchos yorubas. A Los lucumíes cubanos fueron influenciados profundamente por la iconolatría católica de sus amos españoles. En su fantasía confusa, identificaron a sus dioses y diosas con los santos de la doctrina católica. 

Este fue el comienzo de la santería (término derivado de la palabra santo) que significa literalmente la adoración de los santos. 

La santería es un caso típico de sincretismo, es decir, la combinación o reconciliación espontánea, popular, de creencias religiosas diferentes. Este sincretismo puede apreciarse en el hecho de que la mayoría de los dioses yorubas han sido identificados con las imágenes de santos católicos. Para el devoto católico, la imagen de un santo es la representación ideológica de una entidad espiritual que en una época vivió como ser humano sobre la Tierra. Para el santero, o practicante de la santería, la imagen católica es la personificación de un dios yoruba. 

El culto de la santería es una mezcla curiosa de los ritos mágicos de los yorubas y las tradiciones de la Iglesia Católica Todas las leyendas y los argumentos históricos que rodean la vida de Jesús, María y de los santos católicos, son de gran importancia para el santero, ya que estos datos sirven para delinear las personalidades de los santos, facilitando más su identificación con los dioses yorubas apropiados. 

Pero aunque el santero llega a menudo a la Iglesia Católica a una misa ocasional, sus visitas esporádicas son provocadas de ordinario por motivos premeditados; estos es, puede necesitar un poco de agua bendita para un hechizo, o un trozo de la hostia consagrada, o tal vez un poco de cera de vela para perjudicar a un enemigo, pues a pesar de la influencia de la Iglesia Católica, la santería es en su mayor parte magia primitiva, y sus raíces se hallan enterradas profundamente en el corazón de África, el hogar originario del pueblo yoruba.

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