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viernes, 11 de junio de 2021

LOS ELEKES O COLLARES EN LA SANTERÍA


El ritual religioso más importante del culto es el asiento, es decir, "hacer el santo". Pero antes que se pueda participar en esta ceremonia de iniciación formal, es necesario pasar por varios ritos preliminares. 

Collares

El primer paso para convertirse en santero es adquirir los collares protectores de cuentas del culto (elekes). Estos son hechos especialmente para el neófito por su madrina o yubbona. 

Antes que la madrina prepare los collares debe consultarse a un babalao, para que pueda inquirir, por medio de los caracoles qué santo es el ángel guardián del aspirante. El babalao instruye después a la madrina respecto a cómo preparar los collares y cuáles colores deben utilizarse. 

Hay inicialmente cinco collares, uno por cada uno de los orishas siguientes: Obatalá, Elegguá, Oshún, Yemayá y Changó. Más adelante, si lo desea, el neófito puede adquirir dos collares más, que se pueden elegir entre los de Oggún, Oyá, Babalú-Ayé y Aganyú o las Siete Potencias Africanas. Estos dos últimos collares completan la serie de siete que constituyen el 'fundamento" de la santería. 

Se cree que los collares protegen contra todo mal al que los utiliza, mientras los lleve puestos. Mientras lleva los collares, el neófito puede continuar su rutina cotidiana normal, pero no debe bañarse ni efectuar ninguna forma de actividad sexual. 
Si quiere darse un baño o tener relaciones íntimas debe quitarse los collares y volver a ponérselos cuando haya concluido. 

Los colores de los collares varían de acuerdo con los orishas a los que se consagran. Sigue una lista de los varios elekes y los colores tradicionales en los que se hacen: 

AGANYÚ: cuenta blanca grande seguida por nueve rojas y ocho amarillas, otra cuenta blanca grande y así sucesivamente. 

BABALÚ-AYÉ: todas las cuentas blancas rayadas de azul. 

CHANGÓ: seis cuentas blancas alternadas con seis rojas. 

ELEGGUÁ: tres cuentas rojas alternadas con tres negras. 

OBATALÁ: todas las cuentas blancas. 

OGGÚN: siete cuentas cafés alternadas con tres negras. 

ORÚNLA: una cuenta verde alternada con una amarilla. 

OCHUN: todas las cuentas amarillas; también cinco cuentas ámbar alternadas con cinco cuentas rojas. 

OYÁ: nueve cuentas blancas alternadas con nueve negras. 

SIETE POTENCIAS AFRICANAS: para ser empleado solamente por un santero o un babalao; una cuenta de cristal grande seguida por una blanca y luego una azul, una roja, una amarilla, una negra, una verde y una café; el ciclo se repite y el collar termina con una cuenta de cristal grande. 

YEMAYÁ: siete cuentas blancas alternadas con siete cuentas azules, luego una blanca y una azul hasta que se ensarten siete de cada una; el ciclo se repite hasta que el collar tenga una longitud apropiada. 

Antes de preparar cada collar, el santero invoca en el lenguaje yoruba al orisha adecuado, pidiendo al dios que bendiga el eleke. 

Las cuentas siempre deben ensartarse con un hilo de algodón, ya que éste debe absorber el líquido de un omiero especial en el que se mantienen los collares durante siete días después que se terminan. 

Cuando los elekes están listos se lavan en un río y se hace junto a éste una ofrenda a Ochún, de un pollo y un poco de miel. De regreso, en casa, el santero prepara un omiero con las hierbas adscritas a los santos patrones de los collares; sacrifica a los dioses los animales necesarios y hace una ofrenda adecuada de fruta y velas. 

Se ponen los collares en el omiero y siete días después se entregan al aspirante en una ceremonia complicada que dura varias horas. 

Muy frecuentemente se celebra un güemilere en honor de los santos, después que concluye la ceremonia; no obstante, esto no es obligatorio, 

El precio común de la ceremonia de investidura, dependiendo del país en que sea realizado, tiene un precio aproximado (los cinco primeros collares),  de unos 125 dólares que recibe el babalao por su trabajo.


 

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